Hablemos del Amor...

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Qué Sabé Nadie_30.11.2010
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QUÉ SABE NADIE

30 de noviembre de 2010

Hubo un momento en mi vida en el que me tocó asimilar que me había enamorado de un señor de 67 años. Era algo fácil de comprender, porque el sujeto en cuestión no merece menos, pero si dijera que fue fácil de aceptar estaría mintiendo. A mí siempre me han gustado los hombres un poco más mayores pero ni muchísimo menos he llegado nunca hasta el extremo de sentir algo así por alguien que prácticamente me triplica la edad.

No es un amor de esos de querer casarte con alguien ni tener hijos. Es mucho más. Porque los amores de ese tipo pueden no acabar muy bien. De hecho, yo soy una de esas personas que piensan que el amor no dura mucho tiempo (aunque visto lo visto lo que yo crea pueda cambiar en el momento más inesperado) Normalmente el amor se acaba, o al menos se desgasta. Este no. Este no para de alimentarse. Crece y crece sin parar porque la otra persona no para de aportar motivos para que así sea.

Yo diría que más que amor es adoración absoluta. A mí me gusta todo: como canta, como se mueve, como habla, como camina. Todo. Es algo bastante sorprendente teniendo en cuenta que Raphael es la antítesis de todo lo que a mí me ha gustado siempre. Si además sumamos que se trata de una persona a la que he estado viendo prácticamente desde que nací y viene a ser casi como un pariente, ya tenemos el pecado completo. Si he de decir la verdad, todo esto hace que a veces me sienta un poco como una pervertida Pero tampoco es que me importe demasiado, porque ni puedo ni quiero remediarlo. ¿Por qué voy a ponerle remedio a algo que me hace sentir tan bien?

Haciendo un esfuerzo, puedo incluso llegar a comprender que todo esto, visto desde fuera, pueda parecer un poco raro. Pero lo que a mí me parece raro de verdad es que el resto de gente de mi edad no comparta mi gusto A fin de cuentas, sólo hace falta tener ojos en la cara y un poquito de oído

Yo tengo la suerte o la desgracia de trabajar en una empresa en la que todos somos muy jóvenes. La media de edad de los empleados está aproximadamente en los 27 años. Por normas de la empresa, los chicos tiene que vestir con traje completo, corbata incluida. Me paso el día rodeada de jovencitos enchaquetados y, aunque intento evitarlo, es difícil no acabar haciendo comparaciones. Y lo único que puedo decir es que más quisieran los de 25 o 30 años que el traje les quedara la mitad de bien de lo que le queda al de 23


ATRAVESANDO LA NOCHE

23 de noviembre de 2010

Lo bueno de entrar a trabajar de noche y salir de noche es que tienes la oportunidad de ver paisajes de lo más pintoresco.

Por la mañana, desde la entrada de Sevilla, se puede contemplar una impresionante imagen de toda la ciudad iluminada. Por la noche, saliendo de la zona donde yo trabajo, se puede divisar toda la parte alta de la ciudad, con sus cuestas, sus centros comerciales y sus casitas, todo lleno de lucecitas de distintos colores. Pero anoche tuve la oportunidad de ver algo más

Yo tengo una tía que, sin tener ni idea de astronomía ni de nada que se le parezca pues prácticamente no tiene estudios de ningún tipo, es capaz de predecir con absoluta exactitud los ciclos de la luna. Es una de esas cosas que, sin entender de método científico, son infalibles porque provienen de siglos de experiencia.

Esta tía mía, cuando yo era pequeñita, siempre me decía que la luna tenía cara y que si te fijabas bien podías distinguirla claramente en las noches de luna llena. Así que yo, con toda la ilusión del mundo, cada vez que había luna llena me ponía a buscar la cara. Y la veía ahí, con sus ojos redondos, su nariz delgada y su media sonrisa.

Es algo que yo fui olvidando mientras crecía, demasiado ocupada pensando en mis cosas como para ponerme a buscar caritas en un satélite

Anoche mientras volvía a casa en mi Peugeot disfrutando de los paisajes nocturnos, me encontré de frente con una cara familiar. Desde el cielo, una enorme cara redondita me observaba sonriente y yo le devolví la sonrisa al reconocer aquel rostro que no veía desde pequeña.

Me llamó bastante la atención que, habiendo tenido AÑOS para volver a fijarme en algo así, no lo haya hecho hasta precisamente ahora, cuando estoy en el estado en el que estoy.

Eso me hizo pensar que el Jefe no sólo ha llenado mi vida de nuevas ilusiones, sino que también me ha devuelto las antiguas que había olvidado. Ha revivido en mí la capacidad de emocionarme por cosas simples, de esas que sólo vemos cuando somos niños y lo miramos todo con los ojos llenos de ilusión.


ESTO QUE ME INVITA A VIVIR

21 de noviembre de 2010

Viniendo hoy en el AVE, he visto todo tipo de paisajes. He visto nubes grises, nubes blancas, cielos despejados, niebla, animales, rocas, árboles, cultivos Y todo me ha parecido taaaan bonito

Yo me pregunto cuándo va a parar de crecer esto, cuándo voy a llegar a ese límite en el que diga: ya no puede gustarme más porque no me cabe en el cuerpo. Pero cuanto más lo veo, más se supera y más me gusta y más bonito me parece todo. He vuelto de Madrid con una plenitud que no creo haber sentido nunca antes en mi vida.

Es GRANDE. Y cada día que pasa se hace un poquito más grande a mis ojos. Crece y crece y machaca todo lo demás. Y nada puede ensombrecer lo que siento. Ni siquiera una mala organización o unos cuantos desgraciados expulsando basura por sus bocas. Al fin y al cabo no son más que eso, unos desgraciados, unos amargados que nunca serán felices en sus vidas porque son incapaces de apreciar la grandeza de lo que se les pone por delante. A mí me causan pena todas esas personas que nunca podrán sentir eso tan maravilloso que yo siento cuando lo tengo enfrente porque viven envenenados por su propia envidia. ¡Qué triste malgastar la vida de esa manera!

Sólo hay una cosa mala en todo esto: Que cada vez me cuesta más decir a adiós a toda esa gente estupenda que dejo detrás cuando tengo que volver a casa. Me encanta estar rodeada de todos esos que comparten el mismo sentimiento que yo y que, además, están encantados de eso mismo: de compartir.

Ha sido, sin lugar a dudas, uno de los mejores fines de semana de mi vida. Y una vez más, lo único que puedo hacer es dar las gracias al destino o a lo que sea por aquel bendito 8 de mayo que me volvió la vida del revés y me rodeó de gente buena y de un ser indescriptible.


MÁS ALTO PERO NO MÁS CLARO

14 de noviembre de 2010

Hace días que no escribo. No me he olvidado del blog. Lo que ocurre es que no he tenido ni cinco minutos para estar tranquila y desconectar de todo, hasta ahora. Y es que cuando las cosas se ponen difíciles es cuando de verdad nos damos cuenta de lo que importa y lo que no. No hay mejor manera de tener claras las prioridades que teniendo una semana como la que yo he tenido

Para empezar, llevo tres semanas soportando más responsabilidades de las que me corresponden. Obviamente estos retos también suponen una oportunidad y yo creo que he manejado la situación bastante bien. Pero esta semana me ha tocado lidiar con un cliente descontento de esos que son importantísimos y no queda otra que aguantar todo lo que te echen y hacer todo lo que digan aunque sepas que es totalmente imposible hacer lo que piden aunque trabajaras día y noche. Por si fuera poco, el cliente en cuestión es un organismo europeo, lo que implica que todo se hace inglés y yo, que soy la única que más o menos me defiendo en este idioma, tengo que aguantar en mis espaldas todo el peso de las reuniones, aun cuando ese trabajo le corresponde a otro. Si hay que protestarle a alguien, me protestan a mí. Si hay que quejarse de algo, se me quejan a mí. Si hay que poner malas caras, me las ponen a mí. A mediados de semana el cansancio mental era tan grande que se convirtió en algo físico.

Y luego está lo otro. Lo otro es eso que se me mete en la cabeza, nunca mejor dicho, como una bala. Una bala que me taladra el cerebro y me tortura por más que me pese. Es una de esas cosas que crees que están totalmente muertas, que no van a resurgir, pero de repente aparecen y te das cuentas que siguen ahí dentro igual de vivas a pesar de todo y que no puedes controlarlo como te gustaría.

Pero en medio de todo me llegó un regalo. Un regalo en forma de encuentro antes de lo esperado. Un regalo que me hizo ir a las reuniones con una sonrisa de oreja a oreja y que me ayuda a controlar esas cosas de mi pasado que, para mi desgracia, no paran de resucitar.

Mañana voy a pedir permiso para cogerme esos días que necesito en diciembre. Si el permiso llega sin problemas, perfecto. Si no, me lo voy a permitir igualmente. Porque yo aguanto lo que haya que aguantar, porque siempre tengo una luz enorme al final del túnel que me ayuda, pero mi vida, mis momentos PH, están por encima de todo.


Y ME HE PUESTO EN UN RINCÓN A LLORAR

4 de noviembre de 2010

Yo no entiendo de arte. No sé nada de pintura ni de monumentos. Además, aunque soy andaluza, tampoco sé nada de cante ni de baile ni tengo eso que se suele llamar gracia. Con esto quiero decir que no entiendo de arte de ningún tipo. Hay personas que podrían pasarse horas delante de un cuadro contemplándolo o escuchando simplemente el sonido de una guitarra. Yo no soy una de ellas pero eso no quiere decir que no haya cosas que me conmuevan profundamente.

Hay un lugar en el mundo que a mí me ha fascinado desde pequeñita: Roma. Cuando fui mayor y por fin pude ir me gustó incluso más de lo que esperaba, tanto que me empeñé en volver al poco tiempo. Es un sitio al que podría volver cada mes y no me cansaría nunca, aunque por desgracia sólo he podido ir un par de veces (por ahora). De Roma me gusta todo: sus calles, sus piedras, sus sonidos, su agua Tiene monumentos para todos los gustos. Los hay que impresionan por su grandeza, como el monumento a la patria. Otros que son especiales por su propia historia, como el Coliseo. Y unos pocos que son simplemente perfectos, como mi adorada Fontana de Trevi. Incluso para gente como yo, que no entiende de arte ni arquitectura, es complicado no encontrar algo que deje con la boca abierta.

Pero hay otras cosas, otros sitios no tan conocidos y que muchos pasan por alto en sus visitas turísticas. Hay una capillita cerca del Coliseo que no todo el mundo se molesta en visitar. En ella vive una escultura de Miguel Ángel que está siempre a la sombra del David y La Piedad. Es más, está incluso a la sombra de las cadenas de San Pedro que allí supuestamente se guardan.

La capilla es muy blanca, llena de mármol por todas partes aunque ni muchísimo menos tiene la grandeza que tienen otras. La blancura le da un aspecto iluminado que en realidad no tiene. Allí, en un rincón, detrás de una columna que te impide verlo desde la entrada, hay un enorme bloque de mármol esculpido con una imponente figura en el centro: el Moisés. A mí, que no sé nada de arte, aquella escultura me conmovió literalmente hasta las lágrimas. Fue la primera y única vez, hasta ahora, que he sentido algo así.

Cuenta la leyenda que el propio Miguel Ángel, impresionado por la realeza de la obra que acababa de terminar, cogió el martillo con el que la había esculpido y se lo tiró mientras le decía ¿Por qué no me hablas?. El martillo golpeó la rodilla de la figura, dejándole una marca en forma de cicatriz que la hace aún más impresionante.

La emoción que sentí aquel día mientras contemplaba entre lágrimas aquella escultura es muy similar a la que siento cada vez que veo a Raphael. Para mí, Raphael es una obra de arte viviente. Es un ser que camina con arte y hasta respira con arte y cuando se sube en el escenario el arte se le desborda. Su voz, sus manos, su cara, su cuerpo Emana arte por todos los poros de su piel.

Yo no entenderé de pintura ni de escultura pero sí entiendo de emociones y Raphael tiene precisamente eso que Miguel Ángel no consiguió de su Moisés: Vida. No sólo es una obra de arte capaz de levantarse y hablar, sino que encima canta e interpreta como nunca lo ha hecho ni lo hará nadie. ¿Se puede pedir más? Yo creo que a Miguel Ángel le hubiera encantado conocer a la obra de arte más completa que ha existido jamás.


: http://www.lineasdecolores.tk/



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: 12, 2011 2:09 pm     : Toda una vida_31.10.2010

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Toda una vida

31 de octubre de 2010

Lo bueno de seguir ahora a una persona a la que has conocido toda tu vida es que tienes recuerdos de todo tipo prácticamente desde que tienes uso de razón. Para mí, eso lo hace todo aún más mágico porque he estado 24 años almacenando cosas en mi memoria sin tener ni idea de lo que esa persona iba a acabar significando para mí.

En mi casa no ha habido nunca ni un solo disco de Raphael (hasta ahora que los he traído yo). Mis padres no son muy aficionados a la música. Aún así, yo he crecido sabiendo perfectamente quién era e incluso sabiéndome algunas de sus canciones.

Probablemente mi primer recuerdo es de la época de Andaluz. Recuerdo verlo salir en uno de esos programas de música que antes ponían los sábados por la noche. Recuerdo a mi padre preguntándole a mi madre que desde cuándo Raphael cantaba copla. Después de eso tengo montones de imágenes borrosas en mi cabeza de él actuando en este tipo de programas y alguna que otra entrevista.

Recuerdo especiales de Fin de Año, duetos varios con la Jurado en distintos programas y la ilusión que le hacía a mi madre cada vez que cambiaba de canal y salía la cara del Jefe por nuestra tele.

En algún momento de los 90 debí ver algunas de sus películas pero no las recuerdo. Sí tengo recuerdos mucho más claros de la última década

Allá por el 2003 yo andaba en el instituto, demasiado preocupada en tener novios y salir como para sentarme a ver la tele. Los primeros tres meses de ese año fueron especialmente ajetreados Pero recuerdo haber pasado por el salón un día y haber oído de pasada a alguien en un programa del corazón comentando que Raphael seguía esperando un trasplante de hígado. La noticia me sorprendió e incluso me hizo pararme un segundo a reflexionar sobre la poca idea que tenía de lo que estaba pasando en el mundo por aquel entonces. Yo ni siquiera me había enterado de que estaba enfermo y sentí pena al saberlo, la misma que habría sentido si me hubieran dicho lo mismo de un conocido muy cercano. Tuve curiosidad por saber más sobre su estado, sobre qué le había pasado exactamente, pero tenía demasiada prisa y preferí seguir con mi vida

Mi siguiente recuerdo es de un par de meses después de eso, cuando yo ya me había tranquilizado un poco. Una noche, estaba sentada en el salón leyendo un libro cuando llegó mi madre, encendió la tele y de nuevo volvió a exclamar su ¡Uy! ¡Mira Raphael!. Mi madre, casi hablando sola porque yo no le estaba prestando mucha atención, comentó que había estado bien malo, que por eso se había quedado tan delgado y que le habían hecho un trasplante. Levanté mi vista del libro y le vi allí con Pedro Ruiz. A mí me pareció que estaba muy cambiado. No se parecía mucho al hombre de los 90 que yo tenía en mis recuerdos. La entrevista ya estaba casi terminando y no me enteré de mucho, pero me alegró ver que seguía vivo.

Después de eso recuerdo ver los anuncios de su concierto de vuelta en TVE, los reportajes sobre la boda de Manuel y los comentarios sobre su ausencia en el entierro de Rocío. Mis recuerdos más recientes son haberlo visto cantar La Fuerza del Corazón en algún sitio (probablemente Mira quién Baila) y haber pensado que quedaba mucho mejor con su voz que la original y alguna que otra aparición más en televisión.

Todo esto también tiene su punto malo y es pensar que, a pesar de haberle tenido siempre tan presente, hasta ahora no he empezado a disfrutarle. Pero es algo que no me pesa especialmente porque, como ya comenté en mi primera entrada, creo que era necesario que pasara por otras cosas antes de esto para poder valorar realmente lo que ahora tengo.


Asómate a la ventana

26 de octubre de 2010

Hay gente con muy poco tacto. O con muy poca inteligencia, según se mire. Pero no lo digo como algo malo. Es bueno de hecho, porque por culpa de su falta de claridad se producen situaciones cómicas que te siguen provocando una sonrisa aunque pasen las semanas y los meses. Y eso no puede ser malo. Así que me he dicho: Voy a dejar constancia de aquel episodio tan curioso para que también puedan sonreír aquellos que no tuvieron la suerte de presenciarlo, o aquellos que sí lo presenciaron pero lo han olvidado o estaban tan absortos en lo que estaba sucediendo que no prestaron demasiada atención.

Después de un concierto APOTEÓSICO, es normal que la gente quiera ver al Maestro al salir del mismo con más ansiedad de lo normal. Todos queremos verlo, tocarlo, felicitarlo, darle las gracias y si pudiéramos ¡Quién sabe qué más le haríamos! No creo que sea fanatismo. Es simplemente una necesidad, una forma de redondear la noche viéndolo una vez más y demostrándole que nos ha encantado, que estamos allí porque nos ha dejado enloquecidos y con ganas de volver, por si acaso no hubiera quedado bastante claro con los aplausos.

Fue por casualidad que le viéramos. Bueno, casi. Era difícil que pasara desapercibido con aquel pantalón tan colorido. Por la ventana entreabierta de lo que resultó ser el camerino le vimos entrar y se vino a sentar justo debajo de la misma. Su pelo se distinguía claramente a través de los cristales, así que el resto de la gente que se había congregado allí no tardó en darse cuenta también de su presencia y en pocos segundos la ventanita estaba absolutamente rodeada de gente.

Yo me aparté unos metros y desde allí presencié la escena. Un miembro del equipo de seguridad alertó a otro de que había una pequeña masa de gente que debía ser dispersada. Y aquí es donde entra en acción nuestro personaje, al que llamaremos Pepe.

El bueno de Pepe tras ser avisado por su compañero acudió al rescate. Con unas maneras un poco toscas, consiguió colarse hasta el centro del grupo de personas que rodeaban la ventana. Una vez allí, intentó hacer que se alejaran, sin ningún éxito. Pero entonces a Pepe se le encendió la bombilla y tuvo la mejor idea de su vida. Se le ocurrió un método infalible para hacer que un grupo de enfervorecidas fans huyeran despavoridas del lugar donde se encontraba su amado artista.

Así pues, Pepe decidió poner en marcha su plan. Con una seguridad pasmosa, levantó los brazos al aire y en medio del grupo de fans gritó: ¡Señoras! ¡Que puede estar ese hombre ahí dentro en pelotas!. La risilla que aquello produjo fue generalizada. Y, por supuesto, su frase tuvo justo el efecto contrario al deseado.
En fin, que algunos parece que no saben todavía de qué va la vida


Líneas de colores

21 de octubre de 2010

Hay visiones que, aunque al contarlas parezcan simples, te marcan profundamente. De la misma manera, hay momentos desafortunados que dejan huella para siempre.

Un día llegas a un lugar con una maleta llena de ilusiones esperando encontrar allí a una persona. Pero en su lugar te encuentras a alguien que te dice que has llegado tarde, que la persona a la que tanto querías ver se ha ido hace apenas 5 minutos. En ese momento se te viene el mundo encima porque en el fondo ya sabes que sólo tenías esa oportunidad, que ya no va a haber más y que lo que tendría que haber sido el mejor momento de tu vida ya no va a ocurrir. Eso te marca. Mucho. Te duele durante años. Y te deja tan traumatizada que ya no sólo no llegas tarde, sino que llegas con horas de antelación.

Y por eso llegas más de dos horas antes, aún sabiendo que él no va a llegar hasta las 7.30. Porque por más que te pese tu cabeza sigue diciendo Y si. Porque no quieres experimentar nunca más en tu vida esa horrible sensación. Y no te importa aguantar 40 grados intentando refugiarte del sol en el escaso metro de sombra que hay, muriéndote de sed, ni aguantar insectos de todos los colores ni tener que estar huyendo de perros del tamaño de caballos que corretean libremente por la explanada alejada de la civilización en la que te encuentras. Es más, lo haces con gusto, con mucho gusto porque sabes que va a merecer la pena.

¡Y vaya si la merece! Lo distingues desde lejos y te levantas de tu rinconcito para ir a recibirle. Su coche se acerca y tu caminas tranquilamente junto a él, acompañándolo. Él no se esconde, no va detrás de un cristal tintado, así que puedes recrearte en la visión. Esa camisa tan blanca, esa piel tan morena, ese pelo más claro de lo habitual. Pero todavía no sabes lo que hay por debajo

El coche para y tú te quedas a una respetuosa distancia. Y entonces la puerta se abre y tú te quedas con la boca abierta al ver lo que sale por ella. Una pierna se posa en el suelo y se queda allí unos segundos, sin que la siga nada más. En ese momento, lo único que tu mente puede pensar es: Verde. Pero antes de que puedas asimilar la inesperada y colorida visión vuelve a aparecer el blanco, blanco mezclado con el color de una piel dorada por el sol. Y ya lo tienes completo frente a ti, caminando como sólo él lo hace, con esas piernas tan estilizadas dentro de un pantalón verde y esas botas negras con tacón. Y la mezcla de colores se queda grabada a fuego en tu mente, machacando todo lo negro que pudiera haber en ella.

Hoy podría estar celebrando el aniversario de un día horrible. Pero no. Ya no lo es. Ya no existe. Ahora todo es VERDE.


Tan sólo una palabra queda en mí

17 de octubre de 2010

Yo he vivido muchas cosas. Mi vida no es precisamente normal. He visto a tantos cantantes y a tantas estrellas que nombrarlos a todos sería interminable. De hecho, son tantos que a veces ni los recuerdo. Cuando oigo algún nombre o veo a alguien en la televisión, muchas veces tengo que pararme a pensar si le conozco o no. Lo raro para mí es encontrarme con alguno que no haya conocido en persona. Creo que he visto al 90% del panorama musical. Por citar algunos, me han pasado por delante divas de todo tipo, desde algunas a las que adoro, como Madonna, a otras que resultaron insoportables, como Lady Gaga, pasando por otras que simplemente me son indiferentes, como Beyoncé o Anastacia. Tengo una relación de amor-odio personal y directa con el grupo británico de más éxito desde los Beatles. Por si eso fuera poco, he levantado mis manos a la vez que 80000 personas en el estadio de Wembley, he visto levantarse delante de mí un elefante mecánico de 20 metros y he experimentado el subidón que produce que te lancen bolas de fuego a pocos metros de tu cara. He dormido en camas de algodón egipcio, he tomado el desayuno en un piano y he comido pétalos de rosa y yogures que no se pueden conservar en un frigorífico convencional. Y nada, NADA, absolutamente nada es comparable con lo que viví el 8 de mayo.

El día fue completamente redondo. Acostumbrada a retos mucho mayores, encontrar en qué hotel se quedaba el Jefe no me costó ningún trabajo. El problema es que este tipo de cosas también requieren un cierto conocimiento del famoso en cuestión, de sus costumbres, por el tema de los horarios y demás. Y no teníamos ni idea. Ahí es donde tuvo que entrar un poco en juego la suerte, pues llegamos en el momento justo.

Nunca olvidaré ese momento en el que me levanté del sofá del hotel y me lo vi detrás Había aparecido sin hacer ruido, sin hacerse notar. Se había acercado a sus incondicionales por iniciativa propia. Y allí estaba, hablando relajadamente del dichoso volcán que tenía el espacio aéreo revolucionado y que no le dejaba desplazarse con normalidad para hacer su trabajo.
Yo estaba totalmente petrificada. Era la primera vez que me pasaba. Siempre me he caracterizado por hablar demasiado y soltar la frase más inapropiada delante de la estrella de turno Pero esta vez era diferente. Nunca antes una persona me había impresionado de esa manera, hasta el punto de dejarme sin palabras. Él pasó por delante y se quedó mirando, seguramente aquellas caras nuevas le llamaron la atención. Y mi mente me decía: habla, habla. Pero era incapaz de articular palabra.

Cuando desapareció en su coche, nos fuimos a un rinconcito A gritar. Y fue allí donde nos vio una señora que estaba sentada en un bar cercano y se acercó a preguntarnos que por qué estábamos así, que quién había salido de aquel hotel. Respondimos llenas de ilusión que Raphael a lo que la buena señora contestó con cara de extrañada: ¿Sólo Raphael?. En aquel momento me di cuenta de que aquel señor ya me había removido algo por dentro porque la respuesta asqueada de aquella persona me dio tanto coraje que no sé como no le pegué Pero aún así, yo todavía no era consciente de lo que aquel día iba a suponer.

Recuerdo varias cosas que me llamaron especialmente la atención de aquel encuentro. Primero, el pelo. ¡EL PELO! Luego que era más bajito de lo que yo pensaba. Y también su forma de andar tan majestuoso. Pero probablemente lo que más me impresionó es que no iba escoltado por nadie. Yo estaba acostumbrada a tener que luchar contra 2 o 3 guardaespaldas, 4 o 5 miembros del equipo de representantes que no se sabe muy bien para qué sirven y a veces incluso contra la resistencia del propio cantante en cuestión. En ese momento me encontré con un señor que iba simplemente acompañado de un chófer que hace las veces de asistente personal y que no tuvo ningún problema en acercarse a su grupo de fans.

Después deambulamos por Sevilla hasta la hora del concierto. Antes de entrar, conocimos a una señora de esas que van a verlo siempre que viene a Sevilla. Fue ella la que nos puso al corriente de varias cosas de su vida como los hijos que tenía, cuándo le operaron (aunque luego descubrimos que se lo había inventado un poco) y fue la primera que mencionó la camisa sin abrochar.

Una vez dentro del teatro conocimos a un grupo de señoras que se encargaron de presentarnos lo que nos esperaba. Una comentaba como, la primera vez que había ido a verlo, había salido con dolor de manos de aplaudir. Otra mencionó que le había visto cantar sin micrófono en varias ocasiones. Nos contaron las peleas que tenían con sus hijos, que no entendían por qué tenían la necesidad de ir a verlo una y otra vez si ya habían estado en muchos conciertos suyos. Y una vez más comentaron la camisa con los botones del pecho desabrochados. Parece ser que eso es algo que nos impresiona a todas especialmente Las señoras hablaban de él con absoluta adoración y nos miraban como debe mirar una madre a una hija que está a punto de dar un paso importante en su vida. Sabían que eran nuestra primera vez y sabían, mejor que nosotras, la metamorfosis que íbamos a sufrir.

Nosotras nos mirábamos sin que hiciera falta decirnos lo que estábamos pensando: Que aquellas señoras no habían visto nada más en sus vidas, que no sabían de lo que hablaban. Que nosotras veníamos de ver muchas cosas y era imposible que algo nos impresionara mínimamente. ¿Aplaudir hasta que te dolieran las manos? No será para tanto. ¿Cantar sin micrófono? ¿Eso cómo va a ser? Bueno, tal vez cuando era joven pero ya Yo tenía dos posibilidades dándome vueltas en la cabeza. La primera (y la más preocupante) era que aquello no me gustara nada. Yo soy una persona que no sabe disimular. Cuando una cosa me produce risa, me tengo que reír y no puedo aguantarme. Y si me dan ganas de llorar, tengo que llorar a moco suelto. Si aquello no me gustaba me iba a dar por reírme, y corría el riesgo de que aquellas fans enfervorecidas me tomaran por la joven sinvergüenza de turno y me sacaran de allí apaleada. La otra opción era que me gustara, pero eso era muy poco probable

En cuanto aquel señor puso el pie en el escenario me encontré a mí misma de pie y aplaudiendo como una loca. Después de un par de canciones tenía las manos tan rojas y tan hinchadas que no me cabían en la correa de la cámara. Me pasé medio concierto llorando. Por una parte porque no podía asimilar lo que me estaba pasando y estaba totalmente desbordada y, por otra, porque él estaba sufriendo muchísimo, porque la noche le hacía enloquecer y tenía el corazón en carne viva. Entre canción y canción nos mirábamos, ya no para sentir pena de las pobres señoras que no habían visto nada más, sino para preguntarnos desconcertadas: ¡¿Esto qué es?!. Cuando vi que, efectivamente, dejaba el micrófono a un lado y se ponía a cantar a pelo casi me salgo del pellejo. De vez en cuando, notaba la mano de alguna señora en mi hombro, probablemente intentando darme fuerzas para que aguantara el estado de shock en el que había entrado. Al terminar el concierto una de ellas me preguntó: ¿Qué? ¿Qué me dices ahora de mi artista?. Mi respuesta fue clara: En el próimo nos vemos.

No hubo discusión al salir del teatro: Teníamos que volver al hotel. Teníamos que volver a verlo, aunque no pudiéramos ni hablarle, teníamos que volver a ver a ese ser. No podíamos irnos sin tocarlo. Y fuimos. Y lo tocamos.
De la vuelta a casa recuerdo que la carretera me parecía que estaba muy oscura. Es una carretera que me recorro a diario dos veces, primero cuando todavía no ha amanecido y después cuando ya ha oscurecido. Pero a mí me parecía que esa noche estaba muy oscura. Creo que venía cegada de ver tanta luz concentrada en una sola persona.

Tuve que dejar el coche casi al final de mi calle porque no había sitio para aparcar. Los metros que me separaban de mi casa los recorrí cantando Mi Gran Noche en voz alta Cuando me desperté a la mañana siguiente (con agujetas en los brazos de aplaudir y en las piernas de apretarme contra el asiento) tenía la impresión de que todas las imágenes que tenía en mi cabeza del día anterior no eran más que un sueño. La sigo teniendo, lo que pasa es que he seguido soñando y el sueño dura ya cinco meses.


Y llévate el paraguas por si llueve

16 de octubre de 2010

O no. Porque en Semana Santa no se debe salir con paraguas, aunque llueva. A mí, que me gusta mucho, lo peor que me puede pasar el día que sale mi cofradía es salir a la calle y encontrarme a gente con paraguas. Es como decir: Estamos aquí esperando en la puerta de la iglesia para ver como NO salís porque va a diluviar. Además, aunque el cielo esté cubierto de nubes, siempre estás con la esperanza de que ocurra un milagro en el último minuto y salga el sol. Y eso fue lo que pasó aquel 29 de marzo, aunque el milagro no llegó en forma de sol precisamente.

La idea era pasar el día en Sevilla y echar la tarde viendo pasos. Yo suelo ir el Martes Santo todos los años porque salen mis hermandades favoritas, pero este año lo cambié por el Lunes. Por una parte porque nunca había estado en Lunes Santo y por otra porque este año coincidía que el Martes era día 30 y el 30 de marzo teníamos algo que celebrar, así que había que estar en casa (creo que a partir de ahora celebraremos el 29)

El día amaneció gris y no tenía pinta de que fuera a cambiar pero seguimos con nuestro plan y nos plantamos con el Peugeot en Sevilla. Encontrar aparcamiento fue una pesadilla y el coche acabó quedándose justo detrás de un asentamiento de rumanos junto al Guadalquivir. Las primeras gotas empezaron a caer mientras cruzábamos el puente que nos llevaba al otro lado del río. Nos refugiamos en un centro comercial cercano donde teníamos pensado comer. Y mientras comíamos cayó el diluvio

Las plazas que rodean el centro comercial estaban totalmente anegadas. La gente se refugiaba donde podía y los pocos que se atrevían a andar por la calle tenían que luchar, sin éxito, contra el viento que les destrozaba los paraguas. Los comercios del centro decidieron hacer negocio y empezaron a sacar paraguas. A nosotras nos llamó la atención uno azul de plástico y sin pensarlo dos veces nos compramos uno cada una. El paraguas estaba lleno de polvo, probablemente llevaba años abandonado en el almacén de la tienda.

La idea inicial era usar el paraguas para intentar llegar al coche y volver a casa pero en lugar de eso empezamos a andar en sentido contrario, bajo la lluvia, rumbo al centro. Por el camino nos cayó más agua que en toda nuestra vida Cuando llegamos a la Plaza del Duque estábamos caladas hasta los huesos. Tanto que nos tuvimos que meter en el Corte Inglés a secarnos la ropa en los secadores del baño. Y en lugar de dar la vuelta y volver, seguimos andando, alejándonos cada vez más del coche y sin un rumbo fijo. Puedo asegurar que no sé dónde íbamos, ni cómo llegamos a aquella plaza. Es más, no sé qué plaza es y estoy segura de que si intentara llegar de nuevo no sería capaz.

El caso es que mientras estás parada mirando a tu alrededor en una plaza desconocida, loca de contenta porque llevas un paraguas azul transparente que te deja ver caer la lluvia en tu cabeza, de repente escuchas a tu amiga decir: ¡Miraaa! ¡¡¡Raphael!!! Y tú sigues su dedo para ver el cartel que te está indicando. Entonces empezáis a preguntaros si viene a dar un concierto. Y tú insistes en que no, que esos carteles deben ser viejos porque tú sabes que vino en septiembre y ahora estamos en marzo, ¿cómo va a venir otra vez tan seguido? Y tu amiga te dice que esos carteles deben ser nuevos porque si fueran viejos ya no estarían ahí con todo lo que ha llovido en invierno. Eso logra convencerte, así que os acercáis con los paraguas azules a ver los carteles más de cerca y comprobáis que, efectivamente, viene en mayo.

Por suerte o por desgracia, no teníamos nada mejor que hacer y ya estábamos un poco hartas de andar ahorrando dinero para viajes que luego nunca hacíamos. Cuando por fin regresamos a casa, nos informamos un poco y decidimos que íbamos. Ahora tocaba el paso más difícil: Decirle a mi madre que iba a ir a ver a Raphael. Cómo explicarle a mi pobre madre, que se ha llevado unos cuantos años aguantando mis escapadas al extranjero para perseguir a cuatro mamarrachos, que había decidido ir a un concierto de Raphael. Iba a pensar que su hija había terminado de volverse loca.

Nada más lejos de la realidad. La respuesta de mi madre fue: Me parece muy bien. Raphael es un gran artista. Y eso era más o menos lo mismo que me decía todo el mundo cuando yo lo contaba. Incluso mi compañera de la academia de inglés, una chica 4 o 5 años menor que yo y a la que le encanta el reggaeton, cuando lo comenté en clase me dijo: A mi padre le gusta y tiene sus discos. A mí también me gustan sus canciones.

Mirando ahora hacia atrás, me siento bastante estúpida. Parece que todo el mundo era más consciente que yo de lo grande que es Raphael. Para mí aquel concierto iba a ser un juego, un pasatiempo, algo con lo que distraerme. Y por supuesto, pensaba que no iba a tener ningún tipo de trascendencia. Si me gustaba, cosa que ya era difícil de imaginar, ya iría a verlo otra vez cuando viniera a Sevilla Total, las entradas eran baratas comparadas con las que yo estaba acostumbrada a comprar. Y es que yo nunca me hubiera podido imaginar todo lo que ha venido después

El sol salió. Tarde, pero salió y algunas hermandades incluso se atrevieron a salir. Yo, además de una tarde de Semana Santa pasada por agua, me traje a casa un paraguas azul y la idea de ir a ver a Raphael en la cabeza, cosa que algo más de un mes más tarde cambiaría mi vida. En fin, que la lluvia en Sevilla es una maravilla.

: http://www.lineasdecolores.tk/




   

: 10.02.2011
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: 15, 2011 5:46 am     : Raphael hace vibrar al Telmex Guadalajara Jalisco_ 2011





lunes 14 de febrero de 2011
Raphael hace vibrar al Telmex Guadalajara Jalisco 2011



◦Entrega el corazón
El cantante español convoca a cinco mil personas y ofrece una velada llena de dramatismo





Durante todo el show, el Divo de Linares fue ovacionado por sus seguidoras, la mayoría de ellas mujeres mayores, quienes le gritaron frases como te amo papacito y eres mi rey.
En punto de las 21:00 horas Raphael salió a escena, y tras ser recibido con una lluvia de aplausos por parte de los asistentes comenzó su entrega con el tema Ahora en una versión a capela, con la que confirmó que aún cuenta con dotes vocales.
Acto seguido, el intérprete ibérico cantó Mi gran noche, con la que logró el primer momento emotivo de la velada. Es un placer estar de nuevo en esta ciudad que me conquistó el alma hace ya muchos años, dijo el artista, y al tiempo agregó: Estoy muy contento por presentarme ante el público tapatío, y tras sonar las primeras notas del piano entregó la dramática pieza Digan lo que digan.
Posteriormente Raphael se retiró durante un par de minutos del escenario mientras sus músicos interpretaron un tango en el que destacó el sonido de un bandoneón. Raphael reapareció con un cambio de ropa, lució pantalón y camisa negros, saco a rayas, corbata gris y un sombrero negro, e interpretó La Cumparcita.
Al ritmo de los tangos las luces del escenario jugaron, mientras que en el fondo eran proyectadas imágenes referentes a un barrio argentino. Al término de cada canción el público aprovechó para saludar al cantante ondeando los brazos. Una de las piezas más ovacionadas de este bloque fue Nostalgia.
Raphael se retiró por segunda ocasión del escenario, y regresó con un saco blanco para interpretar algunos boleros cubanos.
Voy, Usted es la culpable y Tú me acostumbraste fueron algunas de las melodías que el artista incluyó de este género musical.
Después vinieron dos temas clásicos de su discografía: Para volver y Estar enamorado, y tras de esto llegó el momento festivo de la noche con el tema Escándalo, que algunos de los asistentes celebraron de pie.
La última parte del concierto Raphael lució un sombrero tejano y un chaleco de piel, e interpretó, acompañado por un mariachi, algunas composiciones de José Alfredo Jiménez, entre las que destacaron Grítenme piedras del campo, Ella y La media vuelta.
Para cerrar el show, el español interpretó Como yo te amo, y en la parte final de ésta expresó: Yo te amo, te amo tanto, tanto, tanto, lanzó un beso y se retiró, mientras el público lo despidió de manera eufórica.

: http://linaresmtz.blogspot.com/



   

: 10.02.2011
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: 19, 2011 3:51 am     : Raphael se lucio con sus conciertos en Mexico_ Besame_2011

Raphael se lució con sus conciertos en México_ Bésame_17.02.2011




Los abundantes elogios sobre los dos conciertos que ofreció el cantante español Rafael, quien interpretó 41 canciones durante tres horas cada vez, deben perdurar en los próximos días.

Tras superar padecimientos recientes de salud, el interprete de Mi Gran Noche, llenó las dos veces el capitalino Auditorio Nacional de México, considerado templo de la musica pop de Ciudad de México, donde 10 mil personas, unas sentadas y otras de pie, le expresaron su admiración con cariñosos aplausos.

Un público mayoritario entre 35 y 50 años de edad acompañó esta vez al veterano "Divo de Linares", que constantemente le arrojó flores sobre el escenario.

Rafael ofreció en ambas presentaciones un amplio repertorio, que incluyó un homenaje al rey del tango, Carlos Gardel, con acompañamiento de una orquesta de mariachis.

En el llamado Coloso de Reforma, Rafael dispuso de sus efectistas gestos y ademanes de siempre, mientras interpretaba Que digan lo que digan, Desde aquel día, Cuando tu no estas, Maravilloso corazón y, especialmente Yo sigo siendo aquel.

En este reencuentro con el público mexicano, el interprete ibérico incluyó en sus conciertos tangos, como Volver, representativos boleros, baladas y mariachis, acompañado de solo siete instrumentistas.

Con notable profesionalidad y sensibilidad, Rafael hizo de las suyas sentado en el piso y vestido de negro con boleros clásicos como Voy, Toda una vida, Usted, Tu me acostumbraste, Estar enamorado, En carne viva y su popular Escándalo.


: http://www.besame.fm/nota.aspx?id=1427388

Anna : http://raphaelplanetadigan.mybb2.ru/viewtopic.php?p=2291#2291


: ( 08, 2011 2:03 am), 2 ()
tatiana


   

: 22.01.2011
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: 21, 2011 6:59 pm     : Soy como un primo que vuelve cada tanto

Domingo, 21 de noviembre de 2010

MUSICA RAPHAEL HOMENAJEO A LA MUSICA DE AMERICA LATINA

Soy como un primo que vuelve cada tanto



Yo soy mi origen. Me reconozco como
un obrero de la canción
, dice Raphael,
con 350 discos de oro.




A sus 67 años, el español despierta en sus fans una mezcla de erotismo, sospecha e instinto maternal. En Te llevo en el corazón, se dedica al tango, el bolero y la ranchera.

Siempre ha sido elegante. Excéntrico en la vestimenta, sí, pero elegante. La atención muerde ese primer anzuelo y se deja conducir de narices a la boca, que matiza al borde de la demasía. A los gestos turbadores que ocultan tanto como lo que muestran. A la media sonrisa. Más de cincuenta años después de su debut en los escenarios, Raphael, El Niño, se paseó por Buenos Aires para presentar Te llevo en el corazón, el triple disco con el que homenajea a América latina interpretando una selección de tangos, boleros y rancheras. Como de costumbre, fue imposible que pasara inadvertido.
¿Qué personaje histórico le hubiera gustado ser?
El Ratón Mickey.
¿Cómo atrapar a Raphael y describirlo, si él mismo se tira por el tobogán de la autoironía? Le sale naturalmente; un cachetazo que anticipa lo que puedan acotar los otros. Sí, me gusta Mickey, fue siempre simpático y no le hizo mal a nadie, comenta. Difícil saber si es una gastada o una frase veraz. Es cierto, las orejas del divo no son grandes, pero como el roedor antropomórfico de Disney, él también tiene una voz inconfundible y se ha convertido en una industria que genera millones: ya son trescientos cincuenta discos de oro y medio centenar de platino. Hasta tiene uno de uranio, que sólo se le ha otorgado a él, a Michael Jackson y a Queen, y que recibió por haber vendido más de 50 millones de unidades. Por supuesto, esos datos no logran ahuyentar la sensación de que hay algo más que espera ser develado. Es que, igual que Peter Pan, Raphael va por el mundo jugueteando con su sombra. Ese alter ego ha cobrado espesor a lo largo de su carrera, y así el efebo de los 60 le dejó paso a un caballero que a pesar de la madurez sigue despertando en las fans una amalgama de instinto maternal, sospecha y erotismo. Se sabe que la coquetería se basa en la ambigüedad y que este señor es el sultán de los equívocos. Pero cualquiera que haya desprendido un corpiño admitirá que no basta con eso para que miles de mujeres fantaseen con arrullarlo a uno entre los pechos. Hace falta algo más, y en ese ingrediente misterioso reside uno de los encantos del entrevistado.
Para sostener un fenómeno como el suyo no es suficiente la voz. Sirve tener, por ejemplo, capacidad para absorber el desgaste que generan las parodias o los chismes. Y es un hecho que los parodistas de Raphael nunca resultan más entretenidos que el Raphael real...
Hay que ser disciplinado y sobre todo listo y cauto. En cuanto a los que intentan tocar mi figura, creo que se encuentran con que tengo un gran sentido del humor hacia mí mismo. ¡Vamos, que nadie puede ser serio las veinticuatro horas del día!
Y la sombra pícara se asoma ahí, a un costado.


Tocado por los astros

Miguel Rafael Martos Sánchez nació en Linares, provincia de Jaén, España, el 5 de mayo de 1943. Es de Tauro. Un estudio astrológico que le hicieron en 1967 para una biografía barata que publicó Ediciones Este resaltaba que era un individuo de alma romántica y cambiante con sentimientos delicados e influido por fuerzas centrípetas que lo incitan a atraerlo todo hacia sí mismo. Repasar el resto de los vaticinios causa un estupor entretenido.
En efecto, es verdad que fue indispensable contar con una personalidad avasallante para escalar desde las barriadas obreras con tres hermanos y un padre empleado municipal hasta las cimas del star system latino. Yo soy mi origen. Me considero un obrero de la canción, reconoce él; y añade que en su tesón está la impronta de la madre, Rafaela. Yo estaba siempre cerca de ella. Tenía dos hermanos mayores y otro nueve años menor. Eso hacía que siempre me agarrara a mí para sacarle las castañas del fuego. Eramos muy cercanos.
En el 64, El Niño dio sus primeros conciertos multitudinarios. Desde lo físico, los archivos fotográficos muestran a una especie de Jim Morrison incrustado con saña en los moldes del Club del Clan. Acerca de su estilo, por aquella época explicaba que antes los cantantes no movían las manos, se las metían en los bolsillos porque no sabían qué hacer con ellas. En cambio a mí me encanta usarlas. Incluso creo que necesitaría más que las que tengo. Raphael fue desborde desde el vamos. Nada cuesta imaginarlo haciendo giros flamencos con el cuerpo múltiple de las deidades hindúes. Aunque mejor no.
Y ya que se habla del cuerpo: aquel estudio astrológico también daba información sobre la salud. Debilidad estomacal y hepática, advertía. Otro acierto. Mucho más tarde, el linarés atravesaría su momento más crítico al sufrir un cuadro de hepatitis B, lo que lo llevó a recibir un trasplante de hígado en abril de 2003 y lo convirtió en un férreo defensor de la donación de órganos. Con tantas pegadas, a lo mejor vale la pena rescatar una última pista que daban los autores de aquel viejo análisis zodiacal. Su carácter aseguraban es firme, aunque suave.

Cantar con peluquín

En medio siglo de éxitos, el sex-symbol ha cosechado aventuras a granel. A los 9 ganó un concurso de canto en Salzburgo, la ciudad natal de Mozart. A ese galardón le siguieron otros y luego la histeria masiva, que coincidió con la de los Beatles. Entre el chauvinismo y el orgullo, la prensa ibérica de entonces contraponía a Raphael con lo extranjero, y por su parte él declaraba que le disgustaba lo yeyé (en referencia al rock naciente). No sé lo que es eso, pero me imagino que con nata debe estar muy rico, disparaba. Sin embargo, en algún repliegue del espacio-tiempo existió una oportunidad en que los Beatles se cruzaron con el Zorzal de Jaén. Oye, a mí me encantaban Los Beatles aclara Raphael. De hecho, fue Brian Epstein quien me presentó por primera vez en el Madison Square Garden de Nueva York el día de mi santo, el 24 de octubre de 1966. Y una noche, en un hotel, los conocí personalmente a todos menos a John, que había tenido que irse.
Las crónicas cuentan que, tal como las seguidoras de los Fab Four, las raphaelistas masticaban posters poseídas por el desenfreno, y ofrecían favores sexuales a los guardias a cambio de poder entrar al hotel donde descansaba El Niño. A tales extremos llegó el delirio, que se le hizo peligroso salir de los teatros, con corridas à la Help! cada dos por tres. Los empresarios inventaban cualquier recurso para sacarte de los amontonamientos sin tener que pagar empleados de seguridad. Recuerdo que me decían ponte este traje de camarero y lleva esta mesa como si la cargaras por arriba, así te tapas y no te identifican. ¡Y tenía tanta mala suerte que siempre me descubrían y terminaba corriendo a los empujones, incrustándome la mesa en la cabeza! La fiebre se interrumpió cuando a mediados de los 60 le tocó el servicio militar. Mientras millones curtían pacifismo y melenas, a Raphael lo raparon o rapharon y lo enviaron a un regimiento de carros de combate de Madrid. En eso le llegó la primera invitación para actuar como figura principal por televisión. Era una chance única. El inconveniente es que tenía el pelo cortísimo. Así que me conseguí un peluquín y pedí que le dieran con la tijera para imitar el corte que yo había usado siempre. Fui, hice El tamborilero de Navidad que vendió millones y nadie se dio cuenta de nada.

Descaros y pudores


¿Me deja ver de qué color tiene los ojos?
Raphael se acerca sin pestañear hasta quedar a uno o dos centímetros. Más o menos como los tuyos. Quizás estás hablando de la fuerza de mi mirada, que heredé de mamá, se enorgullece. Sea en situaciones como ésa, o cuando se viste con ropa tipo Kiss para cantar rock sucedió en el Festival de Viña del Mar de 1987, la impresión es que no lo inhibe la opinión ajena. Por algo su número favorito es el 13. Ahí tienes una muestra. Me encanta llevar la contra y elijo esa cifra porque no creo en supersticiones y porque sé que mucha gente le tiene pánico. Es extraño que esas características no le hayan impedido ingresar a innumerables hogares argentinos, con una penetración sólo comparable a la que han alcanzado Sandro o María Martha Serra Lima. Mis discos están en todas las casas. Soy como un primo lejano que vuelve cada tanto, se divierte. Y hay otro público que lo sigue con idéntica fidelidad, el de los gays. Aunque él no se incluye entre esos casos, le alegra que lo amen así. No me esfuerzo por conquistarlos o rechazarlos. Me caen bien. Son gente culta y creo que está perfecto que defiendan sus derechos.
Sin duda. ¿Le quedó algo en el tintero que quiera agregar?
No. Yo uso bolígrafo.

:
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-19997-2010-11-21.html


! Very Happy


Anna



   

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Raphael: "No tengo armario del que deba salir"_ 21/11/2010
Reportajes / Los reportajes de la semana

Texto de Núria Escur
Fotos de Francis Tsang


Sigue siendo aquél... tan diferente de todos. Rafael Martos, Raphael, conserva ese estilo tan personal, como él dice, de salir al escenario pi-san-do-hue-vos y diciendo esto es lo que hay, aunque ahora se dedique al tango o quiera recopilar música popular. Asegura que como estrella que es, se jubilará cuando le venga en gana, que hacer siempre lo que ha querido es lo que le ha funcionado




Localización hotel Abalú (Madrid). www.hotelabalu.come la semana


Raphael le ha dado por los tangos y anda hablando lunfardo por las esquinas. Me ha dado una fiebre, dice. Su último trabajo era su asignatura pendiente con la música de América Latina: tangos, boleros y rancheras.
Te llevo en el corazón (Sony) es el principio de una serie de conciertos que no asustan a este hombre menudo, sagaz e incombustible.

Hay muchos modos de explicar la vida de Raphael. Una es contando que fue un niño prodigio el ruiseñor de Linares hijo de un obrero de la construcción que acabó casándose con la nieta del conde de Romanones.
Que empezó en el coro de la iglesia con nueve años, ganó el Festival de la Canción de Benidorm con 16 y se presentó en Eurovisión con Yo soy aquél. Que luego, tuvo una pléyade de seguidores. Pero esa sería una versión simplista e injusta. Otra sería evocar todo lo que de fenómeno social supuso Miguel Rafael Martos Sánchez (Linares, 1943) con su provocativo estilo rafaelista. Versión más abstracta, pero igual de incompleta. El caso es que aquí está aún, diminuto, ágil, superviviente, en cazadora de piel negra y cremallera de plata, dispuesto a fagocitar cualquier frase que le comprometa.

Un trasplante de hígado en el 2003 le sacó de la cirrosis hepática, en la que el alcohol nunca en presencia de terceros, siempre en la soledad de los hoteles tuvo algo o mucho que ver. Siete años después, parece haber renacido este hombre histriónico y excesivo en el escenario que, en la conversación, es sobrio y exquisito.

Al contrario de Lou Reed, Raphael tiene más arrugas de lejos que de cerca. Un efecto extraño que le desdobla en efebo y sexagenario a la vez y que despista a cualquiera. Acaba de nacer su sexto nieto. No hay quien le gane cuando cambia la mueca de hastío por una sonrisa de anuncio, impecable, que descubre ese hoyuelo adolescente y esos ojos de canica que golpean capaces de noquear cualquier pregunta incorrecta. Son muchas tablas las suyas.

En esa portada parece Michael Jackson.
Bueno, tenga en cuenta que ese gesto siempre ha sido mío, ¿eh? Yo soy anterior. La foto la hicieron en La Boca, el barrio más arrabalero de Buenos Aires, ¡y esa pose es muy Raphael de toda la vida! En fin, tal vez me asocien a él al llevar sombrero ¿Qué más me puede unir?

Que él, usted y Queen son los únicos en el mundo que poseen un Disco de Uranio.
¿Si? ¡Anda! Ni yo mismo me acuerdo de los premios que me han dado

350 Discos de Oro, 50 de Platino y el de Uranio, categoría que crearon especialmente para sus 50 millones de copias
El señor Jackson era un artista como la copa de un pino. Pero yo soy más antiguo.

Dice usted que este último es el proyecto más monumental de su vida.
El más ambicioso, porque son tres discos en uno y un DVD y ha sido muy movido: Buenos Aires, México... Era la primera vez, desde hace siglos, que cantaba en directo con todos juntos, porque ahora, te meten en un cuartito y allí se graba a retazos

Incluso consiguen cantar con gente que ya ha fallecido.
Yo mismo canto con Carlos Gardel, qué cosas. Es un homenaje.

Tango, bolero, ranchera. ¿Qué estado de ánimo requiere cada uno de ellos?
Hay que meterse en el papel. Yo, es que yo no soy cantante. Bueno: soy cantante porque canto, pero, de verdad, lo que soy es intérprete. Y mi primera regla es esta: créete la historia de amor que estás contando, métete en la piel, ¡si cuentas bien, cantas bien!

Yo, es que... yo no soy cantante. Bueno: soy cantante porque canto, pero, de verdad, lo que soy es intérprete. Y mi primera regla es esta: creéte la historia de amor que estás contando

Y para contar tangos dice que si no es en Buenos Aires, nada.
¡Claro! Es la primera vez que yo canto tangos. ¿Cómo pensaban que iba a hacerlo? Empecé un día a darle, a darle, hasta que dije: A estas alturas yo no quiero pegar un patinazo, voy a dar la cara y si canto tangos será en su tierra. Si yo hubiera visto que ponían cara de ¿dónde va este?, lo hubiera dejado. Pero les gustó. Tenía que pisar su tierra, respirar tango, comer tango Así es como yo trabajo.

Tiene usted una capacidad de camuflarse innegable.
Y es que parece que nací cantando tangos. En realidad, eso me ocurre con toda la música popular: la encuentro fascinante. Popular, no populachera; del folklore, no folklórica, ¿eh?

Sombras, La flor de la canela, canciones que usted oyó cantar a su madre.
Melodíaaaa de arrabaaal, estas son cosas que se van cociendo dentro de uno. Yo tenía una asignatura pendiente con América Latina, así que el día en que uno celebra sus 50 años en la profesión, ese día en que ya puedes hacer lo que quieres, piensas: Pues sí señor, voy a hacerlo.

¿Hay alguna canción de Raphael que no le guste?
Hay varias. Hubo una época en que se me pidió por favor cantar unas canciones de una gente que no citaré porque aún viven, y yo cedí. Está probado que yo no puedo hacer nunca nada en contra de mi voluntad, no estoy a gusto.

Presume de haber hecho siempre lo que ha querido y cuando ha querido. No es poco.
Es verdad, siempre he hecho lo que me ha dado la gana. Y cuando he hecho algo que no quería, no ha funcionado. El público me ha respaldado en esa actitud.

¿En qué momento de su vida está?
Mágico. En un momento mágico.

¿Y eso?
Yo no creo haber estado tan bien nunca, de verdad. Se han cruzado muchas cosas: ahora me he dado cuenta, en perspectiva, de toda esa vida llena de escenarios, de tener una familia maravillosa, de desembocar como un milagro en un trasplante de hígado. Mi estado actual es bárbaro. De una ilusión como de niño chico. Parece que esté empezando, no recuerdo una sensación de armonía como esta, y mira que he corrido

Pues a los 67 muchos están tirando la toalla.
No se puede tirar la toalla. Yo no entiendo por qué lo deja Miguel (Ríos), por ejemplo, porque ya nunca habrá un rockero como él.

Habla de personajes que están en las antípodas ideológicas de usted. ¿Cómo se consigue surfear, durante décadas, contra viento y marea, y contar con amigos como Sabina, Bosé, Víctor Manuel, Alaska o Juanes?
Me gusta mucho eso de surfear, me lo adjudico: Llevo cincuenta años surfeando, sí, me gusta. Una estrella sólo debe jubilarse si le viene en gana, y Raphael aquí está y estará siempre Bueno, yo sé que un día tendré que irme de vacaciones, largas vacaciones, pero por ahora no hay señales de eso.

¿Y el respeto de quienes no comulgan con usted o le asocian a la leyenda franquista?
Eso se consigue con años. Y porque tú les respetas a ellos. Eso se nota muchísimo, es un guiso que se va cociendo durante años, y ahí no tienen nada que ver las ideologías. Como yo no he vivido nunca de la política, admiro a los artistas por su carrera, no por su voto. ¡Que estamos en democracia, dicen!

¿Qué década fue la mejor?
Siempre la próa, yo no soy nostálgico.
¿Usted me ha oído hablar del pasado? Si no me preguntan, a mí ni se me ocurre. Yo no soy de los que dicen: ¡Ay!, cuando yo iba al Madison Square. Es que yo sigo yendo.

Entonces, de todas las mentiras que se han dicho sobre usted en los medios, ¿cuál es la que más le ha dolido?
Ninguna. Se lo digo sinceramente Cuando lees algo de ti que no es cierto, te mueres de risa. Los medios y yo siempre nos hemos tenido respeto, y ellos lo saben, porque esas cosas se notan. Hay entre nosotros un pacto de silencio: ni yo echo carne a las fieras, ni ellos se atreverían a pedírmelo. Los años van poniendo a cada uno en su sitio, y no tengo nada más que comentar del asunto.

Cuentan que tiene un sexto sentido para detectar al enemigo.
Los garbanzos negros se ven rápidamente en el cocido.

¿Cuántas veces le habrá dicho a alguien haz esto, digan lo que digan?
Muchas.

¿Hay que ser tozudo, en este mundo?
Sí. Pero tienes que creer mucho en ti, ¿eh? Con la tenacidad que sale de la verdad convences al lucero del alba.

¿En algún momento le ha incomodado que le consideren icono español?
Es que yo no puedo ser icono. Sólo puede ser icono, español o no, alguien que se ha retirado o que se ha muerto.

Pero puede ser leyenda viva
Esa es otra que les gusta, sí. Ahora me persiguen porque quieren hacer un musi-cal sobre mí, y yo les digo: pero vamos a ver, sentaos, sentaos, ¿pero cómo queréis representar eso si cuando el público salga del teatro se va a encontrar con que yo estoy en el teatro de enfrente cantando? Y te contestan: Tendrías que salir de la circulación durante cuatro años. ¡Sí, hombre! ¿qué voy a salir yo del cuadro?

Hay quien insiste en hacerle salir del armario.
Yo no tengo ningún armario del que deba salir, ¡por favor!

¿Qué lugar ha significado la familia en su vida?
Todo.




Ahora a los jóvenes tratan de clonarlos para que se parezcan a otro. Cuando empecé, ¡yo era tan diferente a todos! Y cuando salió Serrat... ¡era tan diferente!

¿Está contestando la anterior pregunta?
Todo, todo, todo. Mi mujer es una maravilla, le he dedicado toda mi vida. Mi mujer, no
ya porque escriba y sea periodista e inteligente, que lo hace y que lo es, es un ser con un fondo especial. Y mis hijos, ¡ni le cuento!

Cuente, cuente.
No, es que ellos no me dejan. Lo que sí es cierto, y es lo único en esta vida que les he pedido, es que son muy buena gente. Con esa bandera puedes ir a todos lados, lo demás va cayendo Creo que ser hijo de famoso les ha pasado alguna factura, debe de haber sido complicado.

¿Es condición esencial guardarse algún secreto para mantener tantos años una unión sentimental?
Yo soy un libro abierto Pero, naturalmente, algo habrá que sea mío mío mío, sólo, y eso, afortunadamente, lo llevamos todos.

Forman ustedes un buen equipo.
La fórmula de durar tanto en un matrimonio es tener un proyecto de vida, quererse y, después de amarse y todo eso, ver cómo llega algo que todavía es más bonito: entenderse. La familia va aumentando, pero tú sigues, ahí, dirigiendo el barco.

¿Los suyos nunca le han pedido que pare un poco?
Hubo un momento, un amago, pero como tengo la inmensa suerte de que mis hijos son los primeros que me empujan a hacer lo que quiera, sigo. Han entendido que esa es mi vida y sólo así soy feliz.

¿Se reconoció en la serie televisiva sobre su vida?
Le confieso: yo fui dispuesto a decir que no, que no la hicieran. Pero los actores lo han hecho de locura, y Juan Ribó está que se sale. Y con el guión delante me di cuenta de que el pretexto era potenciar lo de mi trasplante, y ahí, sí, ahí cedí, porque un día me prometí que cualquier excusa para motivar donaciones de órganos sería bienvenida.

Una puerta para el reclamo de donaciones.
Efectivamente. Yo recuerdo que cuando salí de todo aquello, hablé con los médicos y ya me dieron permiso para cantar, les dije que quería hacer una fundación. ¿Para qué?
me contestaron. Ya hay muchas fundaciones, tú lo que tienes que hacer es hablar constantemente de esto, en especial para los que están pasando por ello, decir que tiene arreglo, que hay que pelear.

¿Alguna vez ha pensado en cómo sería la persona que tenía ese hígado gracias al que usted vive?
Hubiera sido fácil saber cosas de ese donante, tener datos, edad, procedencia; los médicos no te dicen nada, pero tú te puedes informar, buscar papeles. Pero yo no he querido. He preferido pensar en abstracto: esa persona, para mí, es el donante, todos los donantes A mí nunca se me ocurrió ser donante, antes de enfermar, y quise escribir un libro que paseé por toda América. En algunos países había un total desconocimiento de la cuestión, inaudito, a diferencia de España.

¿En algún momento pensó que se moría?
Sí, claro. Lo pensé e, hipotéticamente, tiré la toalla. Pero mi espíritu no estaba por la labor de verlas venir, quería luchar, y luché. Mi familia fue básica.

¿Ya no le da miedo nada?
Ahora estoy muy centrado. Lo único que me daría miedo sería hacer el ridículo. Pero no lo voy a hacer porque no me voy a dejar. ¡Antes están las vacaciones! Pero no las voy a anunciar, ¿eh? Las decidiré y os pillaré por sorpresa.

Le espera una gira físicamente dura, ¿no teme tanto trote a estas alturas?

Será intenso, sí. Pero, ¿sabe?, si puedo acometer esa gira tan dura que me espera, es gracias a la familia. Sí, sí, otra vez, no lo puedo evitar, es básica De hecho, si lo pienso, después de viajar tanto por el mundo, resulta que el paisaje que más me gusta es mi familia: sí, ellos son lo que prefiero ver delante.

¿Ni siquiera el paraíso divino le tienta?
Dios es un referente importante. Llámale Jesús, Buda, Alá o la bondad humana, pero hay que creer en algo; si no, hay demasiadas cosas que nos resultarían incomprensibles. Yo soy creyente, pero no soy beato. Creo a mi manera. Cuando era pequeño estuve en un colegio de frailes y ya me soplé todas las misas habidas y por haber, y ese poso está ahí, no necesito ir a misa los domingos, pero Dios está presente.

¿Y en la política cree o le decepciona?
Ni lo uno ni lo otro, a mí me interesa que se hagan las cosas bien, me da igual quien lo haga, pero que lo haga bien.

Eso es escaparse.
Haga otra prueba.

A ver: ¿usted se siente más español o más andaluz?
Yo soy muy muy español. Muy andaluz de nacimiento y muy ciudadano del mundo desde los 14 años. Qué absurdo resulta ahora decir me voy al extranjero, ¿no? Yo me conozco América y Rusia como Madrid, y si me quitaran los viajes, me sentiría rarísimo.

De todas las personas que ha perdido, ¿a quién echa más de menos?
Afortunadamente bueno, sí, sí, ya han caído varios y varias. Es gente que he querido, que quiero, porque para mí no cuenta que no estén. No puedo darles un beso, pero forman parte de mi mundo. No faltan.

Cuando ve los barullos que se han montado, tras su muerte, en las familias de sus dos amigas Rocío Dúrcal y Rocío Jurado, ¿qué se le pasa por la cabeza?

Yo no puedo opinar porque cada uno hace de su vida lo que quiere y yo soy un verdadero demócrata, es decir, que no me meto con nadie. Yo no lo hubiera hecho. No se lo merecían. Dos mujeres que han estado trabajando desde pequeñitas para que ahora bueno, bueno.

¿Qué piensa de todos esos jóvenes que se presentan a programas del estilo Operación Triunfo creyendo que se van a comer el mundo?
Se lo quieren comer muy deprisa, pero tampoco les dejan, porque sus mánagers tratan de clonarlos, de que se parezcan a este o al otro. Y ese es un gran error, segundas partes nunca fueron buenas. Me acuerdo de que cuando empecé yo era tan diferente a todos, y cuando salió Serrat era tan diferente a todos, incluso Camilo era tan diferente a todos Creábamos una marca, una forma de ser. Y había que hacerse muchos pueblos, trabajártelo. Chicos con talento, ¿para qué intentan que sean a la manera de Luis Miguel, por ejemplo? Es perder el tiempo.

¿No resulta insoportable saber que millones de fans siguen y fiscalizan lo que uno hace?
Todavía me deja helado pensar que algunos se han pegado todos los viajes, han hecho todos los conciertos que he hecho yo. Que me han seguido a todos, que han diseñado su vida en función de mi destino, ¿no es eso muy fuerte? ¡Y a veces eso arrastra a miembros de cuatro generaciones en una misma familia! No hay palabras en el mundo con que agradecer eso.

En el escenario le ha ocurrido de todo: quedarse sin voz, olvidar la letra, electrocutarse.
Estando todos los días de tu vida en el escenario durante 50 años ocurre de todo, incluso que un día estés bien. Pero lo peor, lo peor, es que se te olvide la letra.

¿Y entonces?
Nada, total normalidad, con el público hay que ser un libro abierto. Ahora disfruto del escenario más que antes. Hace mucho tiempo, le hablo de la prehistoria, yo salía muy nervioso y así no se puede hacer nada. Hasta que un día me dije quieto, paraooo y ahora salgo, como digo yo, pi-san-do-hue-vos, como diciendo: Esto es lo que hay. Vamos a pasarlo bien con lo que hay.

¿Le molesta hablar del pasado?
Hay una cosa que yo tengo que hacer el día de mañana: arañar en las raíces musicales populares de los pueblos de España.

¿Llega un momento en que le perdonan todo y da igual la voz?
Qué va, qué va..., el día que no dé la talla me iré de vacaciones, esas de las que hablábamos antes.

¿Algún ritual antes de salir al escenario como el torero antes de salir al ruedo?
Lo único es que yo dejo de hablar.

¿Durante cuánto tiempo?
Durante todo el día. Ahorro voz, es algo que me sugiere mi cerebro y así vengo haciéndolo durante años. Tres horas antes de, a mí no me arrancan ni una palabra, y eso hace que cuando salgo, el primer agudo que doy sea voz fresca. Soy muy responsable en esas cosas, es la misma disciplina por la que no me gusta hablar por teléfono: porque emites la voz por donde no debes, distorsionas; conversaciones, las menos. A través del correo electrónico puedo trabajar mis afectos sin gastar voz, ¡es fenomenal!

¿Siempre decidió cómo vestir, cómo gesticular, sin pedir opinión?
Sí, pero tampoco me rompo la cabeza. Todo en mí es intuición, nada es estudiado, yo jamás he ensayado la puesta en escena.

Mis canciones han sido siempre comedias de tres minutos, dice usted. ¿Y componer?
Es que yo quiero lo mejor para mí, y lo mejor para mí no soy yo componiendo. He escrito letras, pero no son muy dignas.

Pero ha escrito parte de su biografía.
Sí, siempre estoy escribiendo cosas por ahí, hay cosas inéditas. Me gusta, porque mientras escribo no hablo.

¿De noche?
Nunca he dormido bien, nunca. Supongo que necesito pocas horas. Pero, fíjese, soñar, sueño de día, despierto. Y no sueño con cochazos, precisamente, sino con llevar vidas paralelas a otros ciudadanos, sentir como ellos, no aspiro a más. El dinero lo he usado para reinvertir en mis proyectos porque nunca me gustaron los grandes lujos. Tampoco soy coleccionista obsesivo, pero si me gusta un cuadro muchísimo, lo compro.

Habrán hecho incluso tesis de su vida.
¿Pero usted cree que alguien me va a recordar?

¿Bromea?
Alguien dirá un día: Pues, en mis tiempos, había un chico que cantaba, y dirá de mi lo que quiera, y hará bien.

¿Siente que el fenómeno Raphael se le ha escapado? Parece que ha ido más allá de usted mismo.
Yo creo que ya y no me diga lo contrario porque me llevaría una desilusión tremenda pertenezco un poquito a todo el mundo. Soy como ese primo lejano que viene cada año Oye, que viene el primo a casaaa.

¿Cómo frena una pregunta impertinente?

Con respeto.


:
http://www.magazinedigital.com/reportajes/los_reportajes_de_la_semana/reportaje/cnt_id/5330/pageID/1
Anna


   

: 15.02.2011
: 24
: Israel

: 06, 2011 12:04 am     :

():
, , ! ?

Ilusionado y feliz: http://raphaelplanetadigan.mybb2.ru/viewtopic.php?p=1870#1870

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: 10.02.2011
: 516
: ,

: 06, 2011 12:38 am     :

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Anna


   

: 15.02.2011
: 24
: Israel

: 06, 2011 2:20 am     :

:
Soy como un primo que vuelve cada tanto: http://raphaelplanetadigan.mybb2.ru/viewtopic.php?p=1527#1527

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Anna


   

: 15.02.2011
: 24
: Israel

: 06, 2011 2:24 am     :

Raphael hace vibrar al Coloso de Reforma
El público del Auditorio de Reforma entona cada una de las canciones del artista

Ciudad de México | Jueves 03 de febrero de 2011
Patricia García | El Universal
22:02






8:15, el Auditorio poco a poco comienza a llenarse, hay gente de todas las edades, pero predominan parejas adultas de entre 40 y 60 años. En el escenario se alcanza a percibir un piano y al fondo una banda de percusiones iluminada por una tenue luz morada.

8:25, la luz del recinto disminuye su intensidad y aunque el "Coloso de Reforma" aún tiene asientos disponibles, la gente comienza a dar palmadas y a chiflar.

8:30, el Auditorio oscurece, las palmas aumentan y aparece Raphael; el público enloquece y aplaude sin cesar. El artista luce un traje, chaleco y corbata negro con una camisa blanca.
Raphael comienza a cantar a capela "Ahora". A media canción comienza el acompañamiento musical.

La siguiente pieza, "La Noche"; las luces comienzan a interactuar con el público y el artista hace vibrar al Auditorio al hacer cantar a todo el público "Mi gran noche" y deleita a los asistentes con unos cuantos pasos durante el tema. Al final el aplauso es ensordecedor.

La siguiente canción es "Digan lo que digan"; crece la euforia en el público, Raphael desaparece. Suena un acordeón y comienzan a acompañarlo instrumentos de cuerda y percusión, es un tango, Raphael reaparece con un cambio de ropa, luce pantalón y camisa negros, saco a rayas y corbata gris, un sombrero complementa su atuendo. Es "La Cumparcita".

Con "A media luz" el cantante demuestra una vez su talento con el tango.

Al ritmo de los tangos las luces juegan en el escenario y al fondo proyectan algo que parece ser una calle de adoquín.

Al término de cada canción el público aprovecha para saludar al cantante ondeando los brazos. Una de las canciones más ovacionadas es "Nostalgia", los ojos del cantante se llenan de brillo y el público se pone de pie.

A lo lejos una voz femenina grita: "papucho te amo".


: http://www.eluniversal.com.mx/notas/742462.html

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: 10.02.2011
: 516
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: 06, 2011 3:07 am     :

Anna ():
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Soy como un primo que vuelve cada tanto: http://raphaelplanetadigan.mybb2.ru/viewtopic.php?p=1527#1527

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Anna ():
Raphael hace vibrar al Coloso de Reforma: http://raphaelplanetadigan.mybb2.ru/viewtopic.php?p=2267#2267

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tatiana


   

: 22.01.2011
: 2127
: Siria

: 11, 2011 1:27 am     : Raphael, verbo y figura

http://www.estampas.com/2011/03/09/raphael-verbo-y-figura.shtml#tabsMulArt2-2

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09 de marzo, 2011
Raphael, verbo y figura


Con 67 años de vida y 51 de carrera, el intérprete español no deja de cantar. El 2 y 3 de abril regresa al Teatro Teresa Carreño para revivir muchos de sus éxitos. Conocido por su potente voz, también lo es por su histrionismo dentro y fuera del escenario. Estas 20 frases -extraídas de varias entrevistas- confirman que de su boca salen notas altas e inolvidables perlas



Esto es lo que le dijo al diario El País de España en una entrevista publicada en 2008: Alguna vez me llamaron m...(homosexual) y eso queda. Yo sé muy bien lo que soy, en mi casa también se sabe, y punto.

"A mí las entrevistas que se me hacen, sobre todo las escritas, normalmente son inventadas. A mí me agrada mucho hacer cosas para la radio y me gusta muchísimo hacer cosas para la televisión, en directo, donde no pueden montar nada, ni cambiar tu manera de hablar... Muchas veces, si yo llego a un país y hay 50 periodistas con su entrevista preparada, yo no puedo atender a todo el mundo. Es una cuestión de tiempo. Entonces diez se atienden, y los otros 50 se la inventan". (A Álvaro Vargas Llosa, 1998)


"Yo no he aprendido nunca nada. Es que no te quieres dar cuenta de que I am what I am, o sea, yo soy como soy. Soy así, papaplam, papaplam... Yo no he sido nunca una persona ambigua. He sido, soy y seré un chico muy bien, muy puesto". (El País de España, 2000)



"Yo formo parte del Patrimonio nacional de este país antes llamado España. La gente ahora tiene coche, nevera, chalet y, además, Raphael...Ser Raphael es mucho más difícil que ser duque. Y, además, mi mujer es la "nietísima", es la nieta del conde de Romanones. ¿Qué título hay que sea superior a ése? Y fíjate, mi mujer, tan maravillosa, tiene una educación tan exquisita que nunca me ha hecho notar la diferencia entre su padre, que es marqués, y el mío, que es ferrallista". (Revista Interviú)


"Yo no hago nada por serlo; soy así, lo mío no se estudia, se nace así. A mí no me verás nunca ensayar; yo jamás ensayo: nunca. Yo llego a Madrid, ahora, y al día siguiente -miento: a los 2 días- ya estoy delante del público. O sea, tengo el tiempo justo para llegar a mi casa, ordenar mis cosas, dejar las cosas hechas en la oficina, y marcharme de tour. Yo no ensayo: mis músicos sí ensayan, yo no. Los músicos ensayan todos los días. Cuando no me sé una canción muy bien, pongo la letra delante, por si se me olvida". (A Álvaro Vargas Llosa, 1998)


"En el letrero (la disquera) ponía Philips, pero se leía filips. Pensé que la ph haría mi nombre original, sin apellido. Desde entonces soy Raphael, para gran cabreo de mi padre. Unos artistas se dejan 'marquetear', otros se 'marquetean' solos. Yo soy de los segundos". ( El País de España, 2008; a propósito del origen de su nombre artístico con PH, el cual surgió luego de firmar su primer contrato discográfico. Su verdadero nombre es Rafael Martos Sánchez)

"Es que es muy fuerte ser Raphael, es muy difícil serlo. Yo lo he conseguido, y no puedo renegar de eso, de Rusia, de París, de Londres, de Nueva York, de Tokio. Eso es Raphael". (El País de España, 2000)


"Alguna vez me llamaron maricón y eso queda. Yo sé muy bien lo que soy, en mi casa también se sabe, y punto". (El País de España, 2008)


"Lo sé. Halaga mi vanidad. Suele ser gente con un sentido del arte excepcional, sensible, especial. No son cualquiera. Gustarles es un punto a favor, terreno ganado". (El País, 2008 ; a propósito de ser considerado un icono entre la población gay)

"Ciertas personas no se portaron bien. Pero eso duró tres meses, o tres años, no llevé la cuenta. No soy rencoroso y, además, yo tenía el mundo. Me fui a México y fue la pera. Ahora todos esos se portan muy bien. Se han dado cuenta de que yo hice entonces lo que hicieron todos... estar....Me he dedicado siempre a trabajar y me tocó vivir eso. Todos los de mi edad vivieron con eso. Unos protestando y otros callando, qué voy a hacer, no es mi oficio. El ser humano evoluciona y ya no pienso como a los 20 años. Me llamaban para actuar y aceptaba, qué iba a hacer. Además, encantado, porque sólo llamaban a los mejores. Pero de eso a lo otro, nada". (El País de España, 2009; a propósito de la marginación artística que sufrió a finales de los setenta en su país por su supuesta cercanía con Francisco Franco, dictador que gobernó España entre 1939 y 1975)

"Estoy lleno de defectos y, si me escuchara mucho, me acostumbraría a ellos. Y no puedo permitirme el lujo de gustarme. Quiero ser autocrítico...-Yo siempre salgo al escenario mal, pensando que queda algún cabo por atar, y quizá es eso lo que ha mantenido mi carrera. Nunca me he gustado plenamente. Salgo a escena a matar, pero siempre tengo un pero". (El Periódico de Barcelona, España)

"Jamás me he dejado atar por las costumbres, las cosas que se llevan, sino que he ido a mi aire, y quizás ése sea el secreto de que yo no esté pasado de moda: que yo no represento ninguna moda. Yo soy yo; bien o mal, pero soy yo". (Agencia Efe, 2000)

"Puede haber alguien mejor o peor, pero como Raphael, nadie". (El Mundo de España, 1997)


"Ni malo ni bueno. Soy éste. O aquel. No me arrepiento de nada. Hago lo que me da la gana... cuando me da la gana". (El Clarín de Argentina, 2001)

"La suerte es un carro que pasa una sola vez por delante y no todos lo saben ver. Yo supe. Y el secreto radica en que una vez que estás arriba, que no te bajen ni a patadas". (A El Clarín de Argentina, 2001)

"Yo he convertido el kitsch en raphaeliano. Cuando hago una cosa, la empapo de mí sin querer. Esa es mi forma de hacer las cosas. Hay canciones que las escuchas y parece que han sido compuestas para mí...Son canciones que hice mías". (El Mundo de España, 2001)

"Estaba aterrorizado, no me quería enterar de qué vaina me pasaba. No dije nada a nadie hasta que no pude más y confesé. Me dijeron que era una cirrosis terminal y que la única salida era un trasplante. Sentí pánico... Pasé un infierno solo antes de decirlo. Al principio dije que no al trasplante. Estaba tan mal, tan cansado, que quería terminar, irme tranquilo. Odio molestar. Hasta que se me apareció San Enrique (el médico que lo trató)". (Larioja.com, 2009; en referencia a la crisis de salud que vivió en 2002 y que culminó con un exitoso trasplante de hígado en 2003)

"A veces me preguntan que qué me he hecho, que si me he operado. Me dan ganas de enseñarles el costurón del trasplante y decirles: pues sí, he pasado por el quirófano, ¿te parece poca operación? (risas)" .(El Pais de España, 2008; a propósito de su trasplante de hígado)

"A nosotros nos preguntaban qué querías ser y decías que artista. Ahora te sueltan que quieren ser famosos. No ven que no hay que buscar reconocimientos, sino trabajar bien". ( Larioja.com, 2009)

"Yo he vivido de cara a la opinión de la gente. He llevado una vida enseñable. No tengo ningún hijo oculto. No tengo nada que ocultar". (El Clarín de Argentina, 2004)

"Yo moriré en el escenario, me sentiré mal en el escenario y me moriré en el camerino...Yo soy carne de escena, mi vida está muy ubicada en este terreno, yo soy un hombre que nació artista y morirá artista". (Agencia Efe, 2000.)




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tatiana


   

: 22.01.2011
: 2127
: Siria

: 11, 2011 2:44 am     :

"Soy un inquieto que no se conforma con nada"

10 DE MAR 2011 12:00 AM



En este nuevo disco tenemos a un Raphael que apuesta a géneros arriesgados como el tango y la ranchera
En la vida hay que arriesgarse. Son géneros arriesgados sí, pero, por ejemplo, en la ranchera he tenido grandes éxitos en el pasado como No me amenaces, Fallaste corazón y cosas así. Y los tangos me encantan, me entusiasman.

¿Qué ha sido lo mejor para Raphael durante estas cinco décadas de carrera artística?
Estos 50 años han sido de maravilloso aprendizaje para todo lo que ahora puedo hacer. Estos 50 años están desembocando en el mejor tiempo que estoy viviendo, una década impresionante en la que me encuentro fenomenal, porque todo lo que hago tiene una gran acogida del público.

Hay una frontera muy estrecha entre el bolero y la bachata, ¿ha pensado usted en algún momento experimentar con el ritmo del grupo Aventura?
Me gusta experimentar con todo. Soy una persona inquieta que nunca se conforma con lo que ha hecho, pero siempre estoy maquinando qué puedo hacer, qué voy hacer. Puede ser que en cualquier día salga por ahí.

¿Con cuál de estos tres géneros (tango, bolero y ranchera) se siente más cómodo?
Como ya la ranchera la he cantado y el bolero también, la novedad mía ha sido el tango. Estoy entangao totalmente [risas]. Para mí ha sido un descubrimiento, porque es la primera vez que lo hago, y estoy como chico con zapatos nuevos.

¿En el futuro prximo continuará haciendo grabaciones en homenaje a otros géneros, a otros artistas, o está pensando volver a grabar discos con canciones inéditas?

No, no. En el prximo ya estoy grabando canciones inéditas. El disco que viene es totalmente nuevo.

¿Nos podrías dar un adelanto de su nueva cosecha?
No puedo. Aún no puedo decir lo que estamos cocinando [risas].

Volviendo al tango, al bolero y la ranchera. Es una realidad que estos tres ritmos no viven su mejor momento en el mercado internacional. ¿Este disco busca poner un granito de arena a favor de la revitalización de cada uno?
Ojalá que este disco sea un aporte y que vuelvan a ser lo que tienen que ser. Es un disco que tiene calidad, son melodías maravillosas y letras preciosas. Pero estos tres ritmos van a sobrevivir siempre. Son los tres géneros más universales de América Latina.

República Dominicana ha tenido grandes compositores del bolero, como Manuel de Jesús, Luis Kalaff, Manuel Sánchez Acosta, entre otros, ¿no le cruzaron por la mente algunas de estas composiciones?
Me hubiese gustado que este aporte fuera más grande, pero quizás me he dejado llevar por el recuerdo de mi madre, de las canciones que solía interpretar a mi madre, quien era una gran fanática del cantante argentino Carlos Gardel, de las rancheras, admiraba a Infante y otros grandes artistas de México.

Además de tangos, boleros y rancheras, ¿qué más recibirán sus fanáticos en sus dos conciertos?

Principalmente todos mis grandes éxitos, como Yo soy aquel, En carne viva, Que sabe nadie, Desde aquel día, Digan lo que digan. Será un concierto muy excitante para el público y para mí.

De regreso ante una fiel fanaticada

El cantante español, Raphael, estará de regreso en los escenarios de República Dominicana para dos presentaciones, el viernes 8 y el sábado 9 de abril en la sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito. Las boletas están a la venta en Tickest Express y boletería del Teatro Nacional a RD$3,000 (foso), RD$2,500 (platea) y 1,800 pesos (balcón).

El reconocido intérprete de éxitos como En carne viva, Yo soy aquel y Escándalo, trae esta vez su nuevo concierto titulado Te llevo en mi corazón, homónima de la producción discográfica lanzada el año pasado.

Estas canciones en la voz inigualable y el estilo inconfundible de Raphael, prometen dos noches memorables, aseguró el empresario dominicano César Suárez, productor de los recitales.

Homenaje. Te llevo en el corazón es un triple disco en homenaje a tres de los grandes géneros musicales latinoamericanos: el tango, el bolero y la ranchera.

Gira. Desde finales de noviembre de 2010, el artista inició una gira con su nuevo trabajo que se ha extendido por América Latina y lo llevará a Nueva York.

Tres ciudades. El primer álbum, dedicado al bolero, lo grabó en Madrid; el de rancheras, en México y el álbum de tangos, en Buenos Aires, Argentina.

Quién es
Edad: 67 años
Origen: Linares, España
Oficio. Cantante y actor


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: 10.02.2011
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: 11, 2011 10:02 am     :

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           Hablemos del Amor... -> 2010- : GMT + 4
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