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El ‘Divo de Linares’ y las formas de volver a casa

 
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Olechka


   

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СообщениеДобавлено: Пт Дек 01, 2017 12:05 pm    Заголовок сообщения: El ‘Divo de Linares’ y las formas de volver a casa Ответить с цитатой

El ‘Divo de Linares’ y las formas de volver a casa

Miércoles, noviembre 29, 2017 ·
5 Minutos de lectura

Cuando leí ‘Formas de volver a casa’ me pasó de noche la presencia de Raphael en las aventuras infantiles del narrador.

No sé cómo olvidé al niño que intenta cubrir una torpeza con otra luego de haber oprimido el botón de Rec en un reproductor borrando involuntariamente el estribillo de una canción del cassette que contenía éxitos de Raphael.

Pasé de noche que, para evitar que los demás notaran su burrada, el niño ensaya, sin éxito, varias ideas de soluciones. Como tapar un hoyo con la tierra de otro hecho para intentar tapar el primero, graba su voz sobre el estribillo. Imita, por urgencia, al Divo de Linares. Encima del silencio que resultó de apretar el botón accidentalmente, graba, con su propia voz, la letra suprimida. Eran esos tiempos, los del protagonista de esta novela de Alejandro Zambra, en los que la tecnología todavía no nos regalaba el walkman, mucho antes del mp3, mucho más antes del i phone o el spotify.

Pero, en esta época o en otra, uno siempre trata de enmendar los errores propios, siempre lo intenta no por culpa sino para que los demás no se enteren. Por eso imagino que el niño impostó la voz y vehementemente repitió el estribillo que se sabía de memoria y que quizá sentía o, al menos, creía sentir; lo imagino gesticulando porque imitaría al Divo de Linares, dotado de una voz peculiar, pero sobre todo inolvidable, él mismo, por sus maneras de emocionarse con todo el cuerpo a cada interpretación.

Lo digo yo porque creo recordar, de mi infancia, más bien en los ochenta, que era uno de los artistas a los que muchos imitadores buscaban emular. Recuerdo o quizá soñé alguna vez a Raúl Vale imitándolo y, para convencer a su auditorio, gesticulaba y hacía ademanes como los del cantante de Estar enamorado.


Yo conocí de Raphael gracias a Raúl Vale. Una imitación me hizo reconocer al original, luego, en algún Siempre en Domingo!

No sabremos si fue Mi gran noche, Yo soy aquel o Digan lo que digan esa canción que mutiló el chiquillo en la novela de Zambra. Lo que sí se deja ver es que en algún momento Ella ya me olvidó podía ser fácilmente la canción que escuchaban los viajeros en sus coches en algún regreso de tal o cual lado, un himno al desengaño; una vuelta en el coche que a este niño se le terminó complicando, pues, luego de superponer su voz a la grabación, no logró evitar que su familia escuchara ese cassette intervenido por él.

Quiso evitarles enterarse de que él hacía un dueto con Raphael. Cuando se vio amenazado hizo un intento por cambiar de cantante en el autoestéreo, como cuando alguien quiere distraer la conversación para no ser descubierto en la mentira o en la incomodidad, como alguien que busca hablar del clima o de las puertas para eludir el tema importante, o el que lo convertiría a él en protagonista del tema.

Muchos años después yo comprendería eso de no querer ser descubierto o, mejor, no querer hablar del tema importante, andarse por las ramas, columpiarse en los resquicios de la conversación distractora. Yo mismo haría eso de hablar del paisaje inexistente con el afán de ganar tiempo, buscando un milagro, que se le olvidara a aquella novia que quería -lo decidida que estaba a dejarnos-, a finiquitarlo todo, a contarme de su novio nuevo.

Pero las desesperadas ganas de este personaje de escuchar a Adamo y compararlo, su opinión de que Julio Iglesias no era tan bueno, -ganas aparentes- excusas para no poner a Raphael, el tema importante, alargaron una discusión con el cassette rodando en el autoestéreo hasta que la canción ésa, que no sabemos cuál fue, pero a la que le faltaba el estribillo, obligó al niño a aplicar eso de cantar muy fuerte toda la canción para que nadie pudiera notar lo sucedido con la cinta.


Siempre sucede lo inevitable de cualquier manera. Quizá uno elige cómo ha de suceder, a veces, o al menos uno puede ver que aquello se precipita rumbo a un gran desastre

Siempre sucede lo inevitable, que uno lo sepa, que uno tenga claro que ha de pasar, no significa nada en realidad. Por más que uno busque la manera de ausentarse o de buscar la curva de aquello inminente, sucede. Al final, en un descuido, ella dice que se ha ido y que está bien y que no quiere saber nada de uno.

Qué gracioso es uno cuando es niño y sabe que hizo mal, o las cosas perdieron su frágil equilibrio en nuestra contra. Qué humor involuntario suscita el actuar infantil que busca esconder las maldades propias y la dimensión que cobran injustificadamente la mayoría de las veces hasta dejarlo a uno como cucaracha boca arriba, indefenso y culpable.

También, qué vigencia tiene Raphael. Cuando escuchaba Estar enamorado en el auto de mi hermano, la escuchaba con el mayor escepticismo que se puede tener ante algo que se considera como una mentira evidente. Me preguntaba si alguien se encendía con esas frases cursis de creyente que repite el Divo de Linares. Lo digo porque he escrito acerca de Alejandro Zambra, el autor de Formas de volver a casa, que rememora su infancia con un soundtrack como el de las canciones de Raphael. Lo digo, también, porque una noche veo un programa repetido de Viña del Mar. El auditorio repleto corea vivas ante los manoteos y los gestos del cantante. Escribo esto e imagino a Zambra recordando la eventualidad de un niño con un cassette y los botones del estéreo, y la vuelta a casa luego de un paseo.

Lo pienso escribiendo ese libro solamente para recordar esas conversaciones de cuando volvían a casa en el auto familiar, cuando subir al coche en familia era un habitual itinerario y nada era tan rápido, cuando todavía la muchacha que quise tanto no había decidido que no quería pasear conmigo sino regresar a casa, de un paseo, pero con alguien más.

Luis Felipe Pérez

Escritor. Premio Nacional de cuento Efrén Hernández. Es autor de 'Eufemismos para la despedida', su primer libro de relatos. Miembro de las generaciones 2011-2012,2012-2013 de la Fundación para las Letras Mexicanas en el área de ensayo.



http://www.ruletarusa.mx/radar/el-divo-de-linares-y-las-formas-de-volver-a-casa/
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